Viggo Mortensen ricorda Bob Anderson

Piacevole sorpresa oggi nella webpage del San Lorenzo: un nuovo “articolo” di Viggo Mortensen (collabora con il sito della sua squadra del cuore dall’anno passato), riflessioni sul Ciclón com’è ovvio che sia, ma anche- a fine articolo- un bel ricordo dell’indimenticabile maestro che fù Bob Anderson.

Hablando de grandes figuras, de personajes inolvidables, le saludo al maestro de esgrima Bob Anderson, que me enseñó a defenderme con la espada en “Alatriste” y en la trilogía “El Señor de los Anillos”. Bob falleció el 1 de enero en Inglaterra. Agustín Díaz Yanes, el director de “Alatriste” dijo de Bob: “Era un genio, fue maravilloso. Un inglés auténtico, pero con retranca”.

Peter Jackson, el director al que tanto le ayudó Anderson con las escenas de acción para “El Señor de los Anillos”, dijo lo siguiente:

“It is a rare, even within the film industry, that you get to work with a legend which was why I was thrilled when Bob Anderson agreed to come on board The Lord of the Rings as our sword-master. In fact, it took a while for it to sink in that I was going to get to work with the same man who had helped create some of cinema’s greatest fight sequences – from Star Wars to The Princess Bride. Bob was a brilliant swordsman and a gifted teacher; I will remember him as a wonderfully patient man, possessed of a terrific sense of humour. It was a privilege to have known him.”

(Traduzco: “Rara vez, incluso en la industria del cine, que uno tiene la oportunidad de trabajar con una leyenda, y por eso me emocioné cuando Bob Anderson acordó tomar parte en “El Señor de los Anillos” como nuestro maestro de espadas. En realidad tardé un poco en creer que de verdad iba a tener la oportunidad de trabajar con el hombre que había creado algunas de las más grandes secuencias de peleas en el cine — de Star Wars (“La guerra de las galaxias”) a The Princess Bride (“La princesa prometida”). Bob era un espadachín brillante y un maestro dotado. Lo recordaré como un hombre maravillosamente paciente, con un genial sentido del humor. Fue un privilegio conocerlo”.)

Recuerdo un ensayo con Bob en el que figuraban varios esgrimistas de mucha experiencia que hacían de contrincantes míos, incluso uno de nivel internacional. Este me estaba atacando con cierta ferocidad cuando Bob de repente paró el ensayo. Le pidió que viniera más cerca, que le quería preguntar una cosa. Bob no se sentía bien en ese momento, tenía muchos problemas de salud, y estaba sentado en una silla. Ya no podía luchar con nosotros para mostrarnos como quería armar las secuencias. Permanecía sentado, observando los ensayos, de vez en cuando dándonos instrucciones con una absoluta tranquilidad y autoridad. No se perdía ni un detalle. Al esgrimista le preguntó si se sentía cómodo. Dijo que sí. Bob le preguntó si no se sentiría un poco más cómodo si cambiara levemente su manera de empuñar la espada, cuestión de un centímetro. El espadachín dijo que no hacía falta, que así lo había hecho durante muchos años y con bastante éxito. Entonces Bob agarró una espada que tenía en la mesa a su lado y le pidió al tipo que se pusiera en guardia. “¿Está listo, señor?”, preguntó el maestro. “Sí, siempre”, dijo el espadachín con una pequeña sonrisa, probablemente pensando que Bob estaba bromeando. “¿De veras está listo?”. “Sí, señor”. Con un leve pero muy rápido movimiento de su muñeca, Bob golpeó la espada del espadachín, y esta voló unos 10 metros. El espadachín se quedó asombrado y un poco entrompado. Nosotros muy quietos, asombrados. El esgrimista era muy bueno y Bob, sin levantarse de su silla, lo había manejado como si fuera un mocoso. “No habrá estado del todo listo. Vaya a buscar su arma, por favor.” El otro la fue a buscar y volvió. “Póngase en guardia otra vez”. Un poco avergonzado, el espadachín se puso firme, empeñado en defenderse bien esta vez. “¿Está completamente listo?”. “Sí, señor. Listo”. Bob le hizo lo mismo, con un movimiento sencillo pero perfecto, y la espada voló otra vez al otro lado de la sala. El espadachín se quedó mudo. “Creo que a lo mejor podría interesarle cambiar un poquito su manera de empuñar la espada, ¿no es cierto?”. “Sí, señor”. Una hazaña Zen que no me hubiera creído si no lo hubiera visto con mis propios ojos. Así era Bob Anderson. Flor de caballero y un genio total. Los que tuvimos la suerte de aprender de él nunca lo olvidaremos. Una vez le conté que los Cuervos eran casi tan valientes y astutos como él. Le conté un poco sobre nuestra gloriosa historia, del aguante y la pasión de San Lorenzo, y le di un escudo del CASLA. Se rió, pero creo que le gustó lo que le conté y la comparación.

sitio official CASLA

Annunci

2 commenti su “Viggo Mortensen ricorda Bob Anderson

  1. un bel ricordo del Maestro, ne avrà tanti visto che ha lavorato con lui in due occasioni. Viggo per modestia non lo dice ma Bob una volta ha detto che era il migliore spadaccino che ha istruito 🙂

    Mi piace

I commenti sono chiusi.